SHEMOT

El libro de Shemot comienza con la configuración de los Benei Israel (las tribus), ya no como una familia hijos de Yaacov, sino como un pueblo que va a ser la base de los descendientes que van a llegar al Monte Sinaí, y van a vivir en primera persona la Revelación Divina.

El pueblo de Israel es esclavizado en Egipto, y D-s le ordena a Moshé:

Shemot 3-10: “Ahora, pues ven, y te enviaré al Faraón, y saca a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto”.

Moshé responde “… ¿Quién soy yo para ir al Faraón?…” Rashí explica, que lo que quería Moshé era que su hermano Aarón liderara la salida de Egipto.

Moshé no creció con su pueblo, sino que se educó como príncipe, y tuvo que escaparse con cuarenta años de Egipto, dejando el Palacio Real cuando se descubrió que salió a defender el pueblo de Israel. Moshé pensaba que su hermano tenía más mérito para realizar esta misión, ya que creció con el pueblo, el líder tiene que brotar del pueblo.

No obstante D-s le contesta “…tú tienes que ser el que libere al pueblo…”

¿Por qué le encomendó esta misión a Moshé y no a Aarón? Aarón vivía con el pueblo, sentía la opresión a la que el pueblo estaba sometido, con todas las dificultades de la esclavitud, y la barbarie a la que el pueblo estaba sometido. Sin embargo, Moshé que se había criado en el Palacio Real como príncipe, no tenía ninguna necesidad de haber salido a ayudar e identificarse con sus hermanos, pero en cambio, no pudo permanecer indiferente al sufrimiento que estaban viviendo.

Moshé podía perfectamente haber dicho, yo tuve la suerte de que la hija del Faraón me recogiera, viví como un príncipe egipcio, y no tengo ninguna necesidad de identificarme con una causa perdida. Pero Moshé no pudo permanecer indiferente, y estuvo dispuesto a sacrificar su futuro real con tal de identificarse y solidarizarse con el sufrimiento de sus hermanos.

Moshé podía, haber disfrutado de un status real, y sin embargo, se identificó con sus hermanos, por tanto, era la persona idónea para liberarlos. Cuando D-s le dice a Moshé que Aarón le va acompañar, y no va a quedar desplazado, aceptó ir.

Moshé reunía tres cualidades que le hacían merecedor para ser el líder del pueblo de Israel

1º        No ser indiferente con el sufrimiento ajeno.

2º        Amor y entrega incondicional. En la parashá de Yitró leemos que se pasaba todo el día resolviendo los conflictos legales que iban surgiendo hasta que vino su suegro Yitro y le dijo, Shemot 18-18: “Sin duda alguna desfallecerás, porque esto es demasiado pesado para ti”.

3º        No desesperar ante las rebeliones del pueblo, siempre mantener la esperanza, incluso después del episodio del becerro de oro. D-s le dijo a Moshé “…Déjame destruir al pueblo de Israel y haré de ti una nación grande…”, Moshé le contestó que no podía aceptar esa propuesta, porque supondría el exterminio del pueblo, y le ruega a D-s que los perdone.

De Moshé aprendemos las cualidades que tienen que caracterizar a un verdadero líder.

Por Rav Moshé Bendahan

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