Parashá de la semana

METZORÁ

En esta parashá la Torá nos habla de la lepra, no como enfermedad física, sino como nega tsaraat, enfermedad espiritual.

Cuando una persona tenía manchas blancas en la piel se tenía que presentar ante el Cohén, y este tenía que determinar si esa mancha era una enfermedad física, que había que tratar a través de la medicina convencional, o si esa mancha expresaba un desequilibrio espiritual y por tanto, en ese caso el Cohén era quien lo trataba.

Cuando Miriam, habló de su hermano Moshé a Aarón, se le puso la mano leprosa.

Rashi explica, que la queja de Miriam fue que Moshé se había alejado de su mujer, después de que volvió con las segundas tablas, ya que había conseguido un estado de elevación espiritual elevado, y Miriam lo criticó: ¿Por qué Moshé se tiene que alejar de su mujer?…”. En ese momento recibió Miriam la lepra, hasta que Moshé rezó por ella.

De este episodio, se estudia que el nega tsaraat está conectado con el lashón harah.

El lashón harah significa lengua mala, pero en realidad, es cualquier expresión negativa, verdadera pero gratuita, es decir, cuando la persona destruye por destruir. Cuando hablamos lashón harah somos destructores y esa destrucción que la persona generaba en la época del Templo se reflejaba en manchas en la piel.

Nuestros Sabios compararon el lashón harah con el asesinato, puesto que hay dos formas de asesinar, a nivel físico, y también destruyendo la reputación y la imagen del prójimo.

La Torá habla de manchas en el cuerpo, y también de manchas en las ropas y las casas. Cuando se producía una mancha en la ropa o en la casa había que llamar al Cohén y éste determinaba si esas manchas se generaban por la negatividad del lashón harah.

Hablar es un arte, y tenemos que aprenderlo, y esto es precisamente lo que la Torá nos enseña, que una persona tiene que a través de su lenguaje unificar, perseguir la paz y la armonía.

El lashón hará se genera por las siguientes causas:

1º        EL ORGULLO: Cuando criticamos, nosotros estamos arriba y el otro abajo, esto nos hace “sentirnos importantes”.

2º        LA ENVIDIA: Cuando vemos que al otro le va bien, no podemos soportar su éxito y buscamos la forma de destruirlo.

3º        EL ENOJO: Cuando alguien está enojado, en ese momento pierde el control, y pronuncia palabras indebidas y destructivas contra otra persona.

4º        EL ODIO: Cuando una persona odia al prójimo busca destruirlo.

Cuando una persona ama a otra, bajo ninguna circunstancia va querer hacerle daño, sino que lo que va a proteger.

Cuando se destruyó el Templo desapareció esta enfermedad, pero los efectos a nivel espiritual siguen siendo igual de negativos.

La persona que contraía esta enfermedad en la piel se tenía que alejar del campamento, y esto era muy significativo, porque la crítica destructiva genera la separación y, él tenía también que “separarse”, para sentir el mal que él había generado.

Por eso la Torá nos enseña que tenemos que construir y no destruir, y si queremos construir nos tenemos que alejar del Lashón hará.

Por Rav Moshé Bendahan

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