Los diez días de Teshuvá

Los días comprendidos entre Rosh Hashaná y Yom Kipur (el Día de la Expiación) son llamados los aséret yemé teshuvá (los diez días de arrepentimiento).

El Arizal (Rabi Isaac Luria) reveló que los días que hay entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, tienen una fuerza especial y en ellos podemos reparar lo que hayamos hecho durante el resto del año.

En los aséret yemé teshuvá debemos revisar nuestras acciones, mejorando y aumentando nuestros méritos, a la vez que nos arrepentimos de las malas acciones. Asimismo, debemos incrementar el estudio de la Torá, dar más tzedaká (caridad), cumplir más mitzvot (preceptos) y realizar buenas acciones.

 

Un día de perdón y pureza

Moisés volvió al campamento de Israel el décimo día de Tishrí, con las segundas tablas, después de haber permanecido nuevamente cuarenta días en el monte Sinaí.

Fue el día en que D-s perdonó al pueblo de Israel por la transgresión del becerro de oro.

Fue el día que nos recuerda el mensaje de que el hombre no debe nunca perder la esperanza, no importa cuán grave haya sido su falta. El hombre puede haber perdido el afecto de sus seres queridos, sus amigos y consejeros, pero D-s sigue esperando ansiosamente su arrepentimiento y la oportunidad de poder perdonarlo.

 

Kal Nidré: Todas las promesas

El primer rezo de Yom Kipur, que comienza antes de que se ponga el sol, se llama Kal Nidré. Es una cancelación pública de todas las promesas hechas por nosotros durante el año precedente.

Esta cancelación sólo concierne a los votos incumplidos hechos entre una persona y D-s, y no anula votos hechos entre personas.

Esta oración es muy importante porque queremos entrar a este día del modo más puro posible y sin promesas pendientes por cumplir, además realza la importancia de cuidar nuestras palabras.

 

Vidúy: La confesión verbal

El ayuno de Yom Kipur no tiene como propósito la auto aflicción. No es tampoco un día de tragedia y luto. La esencia de Yom Kipur es que nos desconectamos del mundo material para apegarnos a D-s, teniendo en cuenta que la Presencia Divina viene a nuestro encuentro en este día, y que su luz nos purifica de las huellas negativas que han dejado en nosotros las malas acciones cometidas.

Por eso cuando alguien comienza a arrepentirse, la voluntad de D-s es otorgarle un perdón muy superior al que podría ser capaz de merecer con sus propios esfuerzos. De esto trata el vidúy: una confesión frente a D-s donde recordamos una lista de posibles transgresiones, que debemos recitar de forma completa a pesar de que no las hayamos cometido, porque éste es el día en que se sella el Juicio Divino y se firma el veredicto de todos los hombres.

Con el arrepentimiento y el vidúy podremos conseguir la meta de Yom Kipur que es obtener la misericordia de D-s.

 

Neilá: Cierre

Al final de Yom Kipur se pronuncia la plegaria llamada Neilá (Cierre). Este nombre deriva del cierre de las puertas del Templo que era realizado a estas horas del día, pero también recibe este nombre porque es el momento en el que se cierran las Puertas del Cielo, y D-s culmina el Juicio y sella el veredicto final. Es por esto que en estas súplicas, ya no pedimos que nos Inscriba en el Libro de la Vida sino que nos Selle en él.

Este momento es la culminación de los diez días de arrepentimiento y de Yom Kipur, y es la última oportunidad que tenemos de mejorar nuestro Juicio para el año que comienza.

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